lunes, 30 de abril de 2012

Me voy, tengo que hacerle la cena a mi marido...

 El hombre de hoy se desconoce a sí mismo. De ahí la multitud de opiniones y concepciones erróneas que sobre la naturaleza del ser humano existen, dándose por validas todas, aunque no tengan el más mínimo fundamento científico, psicológico, antropológico o filosófico. Es igual, todos pueden decir y opinar, y si son mayoría hasta legislar.  
    De todos es sabido que la aceptación e implantación definitiva de muchos descubrimientos no se ha conseguido sino venciendo grandes resistencias científicas y sociales. Que es, paradojas de nuestro tiempo, el momento en que nos encontramos respecto a la homosexualidad y otras perturbaciones sexuales, cada vez más aceptadas en nuestras sociedades desestructuradas moral y culturalmente.
    Con todo, respecto a la homosexualidad la cuestión está muy clara en el campo de la psicología, una ciencia que tiene la ventaja que por llegar tarde a estructurarse como campo científico, separada de la filosofía, nos aporta suficientes resultados empíricos.
    ¿Qué dice la psicología de la homosexualidad?  Pues, frente a la posición científica que consideraba la homosexualidad una consecuencia del carácter heredado, hoy la posición científica mayoritaria es la de dar mayor importancia a factores externos como se demuestra de los estudios que se han venido haciendo, sobre todo en la adolescencia y en los primeros años de vida de la persona, donde se están constituyendo las bases de la identificación con la figura masculina o femenina en la edad conflictiva del llamado "complejo de Edipo". De ahí lo aberrante y monstruoso que es consentir que estas personas puedan adoptar niños.  
    Por eso, por mucho que diga, incluso con el dedo índice en alto, monseñor Martínez Camino, el mismo que defiende a nuestro Señor Cristo como un "bien cultural" de Europa, la razón la sustenta monseñor Reig Pla, por cuanto la evolución de la personalidad en la etapa de la niñez y de la juventud es fundamental para la personalidad del adulto.
    De cualquier forma y dando un salto a la cuestión, lo que realmente resulta grotesco y esperpéntico es que un tío pueda decir, como se ha dicho: "Me voy que tengo que hacerle la cena a mi marido".


viernes, 27 de abril de 2012


Crisis económica e inmigración
¡España, primero para los españoles!

 España es según el último Informe de Exclusión y Desarrollo Social presentado por Caritas el país de la UE donde más ha aumentado el paro, con una tasa de desempleo por encima incluso de la de Grecia, y donde más han aumentado las diferencias entre ricos y pobres de 2006 a 2010, lo que nos sitúa ya como el país europeo con mayor tasa de pobreza, sólo superada por Rumanía y Letonia. De esta forma el porcentaje de hogares españoles que están por debajo del umbral de la pobreza es del 22% y un tercio los que tienen "dificultades serías" para llegar a fin de mes. Datos que tienden seguir aumentando por cuanto la desigualdad y la brecha salarial amenaza seguir escalando cifras de superávit como consecuencia del factor inmigratorio (oferta y demanda), absolutamente desbordado.
    Tenemos una situación muy difícil. Con todo, es posible superarla pero exige la expulsión inmediata y por procedimiento de urgencia de la extranjería que impide la superación de la situación. La incógnita es saber si las fuerzas políticas serán capaces de tomar la decisión y frenar de esta forma el impulso de los españoles por conseguir superar la pobreza.
    Estamos inmersos en una crisis endémica, profunda y pertinaz creada por el capitalismo en su última fase de expansión, la globalización. Una crisis de la que no saldremos en muchos años. El desempleo sigue aumentando, en enero ha subido un 7,8%, situando el número total de desempleados en 5.200.000 personas. Un desempleo que afecta directamente a la viabilidad del sistema de pensiones por cuanto la afiliación a la Seguridad Social ha descendido del umbral de los 17 millones que se estableció como garantía de sostenimiento del mismo. Mientras tanto, todas las previsiones económicas prevén para este año una desaparición de otro medio millón de puestos de trabajo como consecuencia del decrecimiento de la producción, lo que hará que entremos oficialmente en recesión. Una situación que si no se corrige dará como resultado una depresión económica.
    Y por si la situación no fuera mala, tenemos una economía sumergida del orden del 20% de nuestro PIB, en cálculos aproximados 200.000 millones de euros anuales, que lastra nuestra recuperación porque supone un despilfarro de recursos necesarios para la Hacienda Pública. Una economía que se nutre mayoritariamente de una mano de obra extranjera, ilegal o en situación irregular, en los sectores servicios y agropecuario.
    Con una crisis económica que aboca al paro y a la miseria a millones de españoles, jóvenes y personas de determinada edad, que se ven necesitados de acudir a los servicios sociales, resulta inconcebible que no se tomen medidas respecto a la inmigración en general y a la irregular en particular. Y todavía es más inconcebible que el número de residentes extranjeros haya aumentado desde 2011 en 457.650 personas, según registro de  entrada. 
    Entonces, ¿por qué esa insistencia en las medidas de ajuste y en las reformas estructurales que acabarán definitivamente con el llamado Estado del Bienestar y ningún argumento respecto a la inmigración que nos desborda?
    Entre otras cosas, porque a consecuencia de la crisis vendrá, como ya observamos, un aumento espectacular de la violencia social, íntimamente asociada a la inmigración. De ahí la imperiosa necesidad de abordar esta cuestión desbordada y desbordante, a la par de tomar medidas urgentes. Empezando por la expulsión con carácter de urgencia de todos los miles de ilegales o en situación irregularidad que se encuentran en nuestro país, muchos de ellos con varias órdenes de expulsión, cuyo número se cifra en torno al 1.600.000 personas. Como a los que se encuentran cumpliendo condena en nuestras cárceles (cuya población penitenciario es abrumadoramente mayoritaria extranjera) y a los que partir de ahora delincan. Sin descartar a los que nos vayan sobrando.
    ¿Resistiremos los españoles una inmigración compitiendo por el escaso empleo y a merced del gasto social?
    Se olvida que hay un punto de postración social en el que la resignación cede su sitio a la furia, y en ese momento ya es tarde para los discursos. Por eso hay que aprovechar el tiempo y a partir de ahí tomar soluciones. Soluciones con un lema sencillo.... ¡España, primero para los españoles! 

jueves, 26 de abril de 2012

Qué o quiénes y por qué se humilló al Rey

  Admitámoslo de una vez aunque lo hiciera Franco, la Monarquía fue una acertada decisión. Una acertada decisión que a la postre han reconocido todos para un país grosero, cainita e irresponsable, despreciable éticamente, con un bajísimo concepto de sí mismo y nula memoria histórica... ¿Quién da más? Pues algunos creían que los falangistas, que se liaron a procrear hijos socialistas y tuvieron serias reticencias en admitir al Borbón porque nunca comprendieron a José Antonio, Marqués de Estella hasta su muerte. Siempre fuimos un país de analfabetos profundos que ni Franco pudo enmendar.
    Hoy las reticencias las tienen los comunistas, que como les pasaba a los otros también creen en la revolución pendiente, aunque éstos sin otra razón que la lucha de clases, pura y simple envidia. Se comprueba cuando prosperan. Fue gracias a Franco y luego a los socialistas a quienes el Rey debe la Corona. Porque sin la elección de quien podía nombrarle y la aceptación de quienes podían echarle vete a saber lo que hoy seríamos y no somos.
    En relación al tema que nos ocupa, manifiesto que el Rey no debió pedir perdón por lo que fue un viaje privado al que tiene derecho. Un viaje privado al que tiene derecho sin que por ello nadie pueda decir que abandonó sus obligaciones. Un viaje privado al que tiene derecho con el inoportuno traspié, que nos puede pasar a todos. Un viaje privado al que tiene derecho que en nada denota frivolidad, salvo en matar a un elefante. Por eso la cuestión es saber quién o quiénes obligaron al Rey a pedir perdón, reconocer que se había equivocado y conminarle a decir que no volvería a ocurrir lo que, por otra parte, viene ocurriendo desde el principio de su reinado; esto es, que el rey viaja privadamente de vez en cuando, como hacemos todos, que caza, como hacen algunos, y que algunas veces se cae, como también suele pasarnos al resto. Todo dentro de lo normal y de lo que se sabía.
    Por eso la cuestión ha desvelado muchos intereses ocultos y ha destapado a muchas personas en la sombra representadas por el mismo abogado, Javier Gómez de Liaño ("¡Majestad, por España!", El Mundo, 24 de abril de 2012).
    Personas que se han manifestado no tanto porque el Rey rectifique sino para proyectar al Príncipe del que "sabemos -dicen- de la solidez de su pensamiento y de su serenidad de criterio". Aludiendo a sondeos de opinión inexistentes a favor de un posible recambio en la jefatura del Estado, que oportunamente ponen en relación con una segunda transición, como acuerdo que hoy reclaman muchos ante la debacle del sistema. Incluso, proponiendo abiertamente la abdicación del Rey, quiera o no quiera... "a la sucesión del Rey no debe dársele mayores largas".
    Con todo, se equivocan quienes tratando de arrimar el ascua a su sardina son capaces hasta de utilizar las mismas palabras que pronunció don Juan de Borbón, padre del Rey, en el acto protocolario, sin más sentido que el sentimental, de trasmitir a su hijo los derechos de sucesión... "¡Majestad, por España! ¡Todo por España!". Y digo que se equivocan respecto al Príncipe, porque don Juan, su abuelo, como fue el parecer de sus padres, también hubiera considera un error, un tremendo error su boda con la señorita Leticia Ortiz Rocasolano por múltiples, evidentes y sobradas razones: divorciada, con un pasado más que suficiente para ser reina, de clase baja, agnóstica y antimonárquica.
    Como dijo el propio Príncipe don Felipe en la entrega del Premio Cervantes al poeta chileno Nicanor Parra, esto es mucho más que una provocación. Es ciertamente una ruptura. Estoy completamente de acuerdo.

    

miércoles, 25 de abril de 2012

¿Y por qué no de Nanclares al paredón?

 Sin duda que la palabra que mejor define la respuesta que se ha venido danto a ETA y al resto de las organizaciones terroristas marxistas (principalmente GRAPO y FRAP) desde el 21 de noviembre de 1975 es surrealismo. Surrealismo, porque frente a las imágenes de los cuerpos destrozados por la metralla, la contorsión imposible de los cadáveres acribillados a balazos o los gritos de los heridos, se nos aparece la incongruente respuesta del Estado que desde el principio vino marcada por la Amnistía General del año 1977, la desorientación de las FFAA ante una banda criminal que ha matado por romper la unidad física y política de España, y la inexplicable y desconcertante actitud de todo un pueblo que ya ni siquiera tiene a ETA como su principal problema, pese a que en el mejor de los casos todavía tiene pendiente el cumplimiento de las penas de los terroristas.

    Imágenes y respuesta más en consonancia con el mundo de los sueños y las pesadillas, que con la vida racional de las naciones libres. Imágenes y respuesta cuyo último argumento son las declaraciones de la señora Gabriela García Bravo, Portavoz del Consejo General del Poder Judicial, según la cual: "Las víctimas no pueden condicionar el proceso con ETA".
   
    Desde que ETA comunicó que dejaba de matar porque ya no le era rentable, su brazo político (Bildu) no ha parado de fijar una fecha de diálogo "discreto" con el Gobierno de Rajoy en orden al punto "pendiente" que tras la nueva situación creada tendría que solucionarse, los presos. Una reivindicación que siempre ha conformado en el diálogo que todos los Gobiernos del Rey han mantenido con la banda marxista, y que  ahora el Parlamento quiere solucionar exigiéndole a ETA que mienta, que se condene como banda terrorista sin necesidad de pasar por la prueba del "polígrafo", y que entregue las armas, al menos las pesadas que todavía guarda en diferentes zulos.   
    Mientras tanto, y en la misma línea de acción de siempre, el terrorismo/político no deja cabo suelto. Y si por una parte amenaza abiertamente al Estado y a la sociedad española: "Ahora no, pero después de las elecciones (vascas), lo vasco va a preocupar. Y mucho". Por la otra viene organizando un gran frente abertzale de confrontación contra el Estado, que auxiliado por una mayoría social vasca, según ponencia "Zutik Euskal Herria", llegue directamente a la "declaración de independencia unilateral".
    Así, el problema ETA vuelve al principio. Y si vuelve al principio, es natural que se vuelva a caer en el mismo error, pues ya ni siquiera se contempla el cumplimiento de la llamada "Ley Parot" que se ha sustituido por la llamada "vía Nanclares". Una solución que inició el Gobierno socialista de Zapatero y que está continuando el actual, pues también entiende que es la "vía" política más provechosa frente al colectivo de pesos etarras. Un solución que no sólo se centra en los integrantes de la organización ETA, pues igualmente sirve para otras organizaciones terroristas marxistas como el GRAPO, que aún existen, aunque estén dando sus últimos coletazos por el momento. Una solución que permite obtener beneficios penitenciarios concedidos por la Administración, al margen de los Tribunales, que contempla la salida de la cárcel antes del cumplimiento íntegro de las penas.  
    Hoy, con la perspectiva que dan los años, se me antoja que todo ha sido un juego de estrategia y táctica que no se ha calculado bien, porque lo verdaderamente grave es pensar que tras treinta y seis años se abre la posibilidad de que lo que venga sea peor. Peor digo, porque si renunciamos a la justicia puede que otros hagan que en alguna parte, de alguna manera se haga.

lunes, 23 de abril de 2012


Recuperar sus nombres y asumir la tragedia

 En 1977, recuérdese, se puso en marcha la Movida, el detonante estético-moral de la izquierda que atraía la atención sobre una avalancha contracultural en la que se trabajaba en coordenadas muy alejadas del realismo político-social, pero ejerciendo un destacado magisterio entre los más jóvenes con su alternativa falaz.   
    Fue Enrique Tierno Galván, precisamente, quien más contribuyó a difundir las nuevas ideas cuando explícitamente dijo: "Y ahora, ¡colocaros y al loro!". Pero si ya resulta difícil pensar que ese daño fuera causado por quien era el Alcalde de Madrid, es altamente improbable que se produjera sin el concurso del propio Gobierno de la nación, presidido por Adolfo Suárez, por cuanto a su entender había que hacer "normal" todo lo que de anormal empezaba a estar en la calle. Una idea que se consolidó sobre el  argumento de que hasta la muerte de Franco la libertad y la cultura habían sido sólo una ilusión, dos realidades esquilmadas por el empeño de someter todo al orden militar-represor de la dictadura. Análisis imperdonable que indudablemente hoy no se sostiene, pero que en aquel momento si se hacía. Y cuya voluntad por parte de sus voceros era incidir críticamente en la conciencia de la sociedad española con la intención de movilizarla en favor del discurso de la involución política, social, moral y cultural de la sociedad española.
    Tales han sido las nefastas consecuencias de aquella etapa que debimos sufrir, que han quedado arrinconadas a la letra de las revistas de un puñado de fascistas y fuera de la  crítica de inspiración izquierdista, que ha preferido desentenderse del estudio de la tragedia con una actitud pretendidamente superadora, según la cual cada generación tiene que sufrir sus problemas, y un argumento perverso: la tragedia ha muerto porque los chicos también lo están.
    Estamos hablando de la historia de muchos de nuestros jóvenes, de jóvenes que no pudieron volver atrás y que se perdieron. Jóvenes, compañeros de generación para muchos de nosotros, que pudieron ser muy distintos si se les hubiera dejado crecer como lo que eran, adolescentes. Jóvenes que quedaron atrapados en la droga, y a partir de entonces vivieron tras su propia muerte anunciada. Jóvenes a quienes alumbró la desesperación porque tuvieron la desgracia de vivir en una sociedad que les destruyó, que les dejó solos y que luego ha tratado de esconderlos en una apuesta inmisericorde que desvela el calado moral del sistema, pero que, pese a todo, no puede borrar la conexión existente entre su quehacer y la vida por ellos representada.
    Pero como nada de lo que pasó puede quedar en el olvido, se hace evidente que el repudio de lo que hoy tratamos recae sobre quienes, so pretexto de la libertad, incidieron en las conciencias con intención de movilizarlas, aprovechando ese tiempo caracterizado por la confusión en favor de su alternativa y propósito. Por eso mi intención última es recuperar sus nombres y que del montón de escombros dispersos emerja una nueva lectura de lo trágico en la que por detrás de las grandes escenificaciones del conflicto se exalte la realidad de aquel sufrimiento humano, tan cercano y tan pendiente.