Crisis
económica e inmigración
¡España, primero para los españoles!
Tenemos una situación muy difícil. Con
todo, es posible superarla pero exige la expulsión inmediata y por
procedimiento de urgencia de la extranjería que impide la superación de la
situación. La incógnita es saber si las fuerzas políticas serán capaces de
tomar la decisión y frenar de esta forma el impulso de los españoles por
conseguir superar la pobreza.
Estamos inmersos en una crisis endémica,
profunda y pertinaz creada por el capitalismo en su última fase de expansión,
la globalización. Una crisis de la que no saldremos en muchos años. El
desempleo sigue aumentando, en enero ha subido un 7,8%, situando el número
total de desempleados en 5.200.000 personas. Un desempleo que afecta
directamente a la viabilidad del sistema de pensiones por cuanto la afiliación
a la Seguridad Social ha descendido del umbral de los 17 millones que se
estableció como garantía de sostenimiento del mismo. Mientras tanto, todas las
previsiones económicas prevén para este año una desaparición de otro medio
millón de puestos de trabajo como consecuencia del decrecimiento de la
producción, lo que hará que entremos oficialmente en recesión. Una situación
que si no se corrige dará como resultado una depresión económica.
Y por si la situación no fuera mala, tenemos
una economía sumergida del orden del 20% de nuestro PIB, en cálculos
aproximados 200.000 millones de euros anuales, que lastra nuestra recuperación
porque supone un despilfarro de recursos necesarios para la Hacienda Pública.
Una economía que se nutre mayoritariamente de una mano de obra extranjera,
ilegal o en situación irregular, en los sectores servicios y agropecuario.
Con una crisis económica que aboca al paro
y a la miseria a millones de españoles, jóvenes y personas de determinada edad,
que se ven necesitados de acudir a los servicios sociales, resulta inconcebible
que no se tomen medidas respecto a la inmigración en general y a la irregular
en particular. Y todavía es más inconcebible que el número de residentes
extranjeros haya aumentado desde 2011 en 457.650 personas, según registro
de entrada.
Entonces, ¿por qué esa insistencia en las
medidas de ajuste y en las reformas estructurales que acabarán definitivamente
con el llamado Estado del Bienestar y ningún argumento respecto a la
inmigración que nos desborda?
Entre otras cosas, porque a consecuencia de
la crisis vendrá, como ya observamos, un aumento espectacular de la violencia
social, íntimamente asociada a la inmigración. De ahí la imperiosa necesidad de
abordar esta cuestión desbordada y desbordante, a la par de tomar medidas
urgentes. Empezando por la expulsión con carácter de urgencia de todos los
miles de ilegales o en situación irregularidad que se encuentran en nuestro
país, muchos de ellos con varias órdenes de expulsión, cuyo número se cifra en
torno al 1.600.000 personas. Como a los que se encuentran cumpliendo condena en
nuestras cárceles (cuya población penitenciario es abrumadoramente mayoritaria
extranjera) y a los que partir de ahora delincan. Sin descartar a los que nos
vayan sobrando.
¿Resistiremos los españoles una inmigración
compitiendo por el escaso empleo y a merced del gasto social?
Se olvida que hay un punto de postración
social en el que la resignación cede su sitio a la furia, y en ese momento ya
es tarde para los discursos. Por eso hay que aprovechar el tiempo y a partir de
ahí tomar soluciones. Soluciones con un lema sencillo.... ¡España, primero para
los españoles!
No hay comentarios:
Publicar un comentario