¿Y por qué no de Nanclares al paredón?
Sin duda que la palabra que mejor define la respuesta que se ha venido danto a ETA y al resto de las organizaciones terroristas marxistas (principalmente GRAPO y FRAP) desde el 21 de noviembre de 1975 es surrealismo. Surrealismo, porque frente a las imágenes de los cuerpos destrozados por la metralla, la contorsión imposible de los cadáveres acribillados a balazos o los gritos de los heridos, se nos aparece la incongruente respuesta del Estado que desde el principio vino marcada por la Amnistía General del año 1977, la desorientación de las FFAA ante una banda criminal que ha matado por romper la unidad física y política de España, y la inexplicable y desconcertante actitud de todo un pueblo que ya ni siquiera tiene a ETA como su principal problema, pese a que en el mejor de los casos todavía tiene pendiente el cumplimiento de las penas de los terroristas.
Imágenes y respuesta más en consonancia con
el mundo de los sueños y las pesadillas, que con la vida racional de las
naciones libres. Imágenes y respuesta cuyo último argumento son las
declaraciones de la señora Gabriela García Bravo, Portavoz del Consejo General
del Poder Judicial, según la cual: "Las
víctimas no pueden condicionar el proceso con ETA".
Desde que ETA comunicó que dejaba de matar porque ya no le era rentable, su brazo político (Bildu) no ha parado de fijar una fecha de diálogo "discreto" con el Gobierno de Rajoy en orden al punto "pendiente" que tras la nueva situación creada tendría que solucionarse, los presos. Una reivindicación que siempre ha conformado en el diálogo que todos los Gobiernos del Rey han mantenido con la banda marxista, y que ahora el Parlamento quiere solucionar exigiéndole a ETA que mienta, que se condene como banda terrorista sin necesidad de pasar por la prueba del "polígrafo", y que entregue las armas, al menos las pesadas que todavía guarda en diferentes zulos.
Mientras tanto, y en la misma línea de
acción de siempre, el terrorismo/político no deja cabo suelto. Y si por una
parte amenaza abiertamente al Estado y a la sociedad española: "Ahora no, pero después de las
elecciones (vascas), lo vasco va a
preocupar. Y mucho". Por la otra viene organizando un gran frente
abertzale de confrontación contra el Estado, que auxiliado por una mayoría
social vasca, según ponencia "Zutik Euskal Herria", llegue
directamente a la "declaración de
independencia unilateral".
Así, el problema ETA vuelve al principio. Y
si vuelve al principio, es natural que se vuelva a caer en el mismo error, pues
ya ni siquiera se contempla el cumplimiento de la llamada "Ley Parot"
que se ha sustituido por la llamada "vía Nanclares". Una solución que
inició el Gobierno socialista de Zapatero y que está continuando el actual, pues
también entiende que es la "vía" política más provechosa frente al
colectivo de pesos etarras. Un solución que no sólo se centra en los
integrantes de la organización ETA, pues igualmente sirve para otras
organizaciones terroristas marxistas como el GRAPO, que aún existen, aunque
estén dando sus últimos coletazos por el momento. Una solución que permite obtener
beneficios penitenciarios concedidos por la Administración, al margen de los
Tribunales, que contempla la salida de la cárcel antes del cumplimiento íntegro
de las penas.
Hoy, con la perspectiva que dan los años, se
me antoja que todo ha sido un juego de estrategia y táctica que no se ha
calculado bien, porque lo verdaderamente grave es pensar que tras treinta y
seis años se abre la posibilidad de que lo que venga sea peor. Peor digo, porque
si renunciamos a la justicia puede que otros hagan que en alguna parte, de
alguna manera se haga.
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